lunes, 16 de noviembre de 2015

Improvisando con recuerdos

Los proyectiles entraban a fuego atravesándolo todo, la metralla se desprendía en mil direcciones atravesando los cuerpos y dejando una lluvia horrible de sangre y carne. En este caso los franceses eran los “malos”. Es como recuerdo el abordaje de la fragata francesa “Acheron” al barco inglés “H.M.S. Surprise” en Master and Commander. Una paradoja que siempre se repite, la sorpresa. La última copa de raki que tomé en la terraza del hotel Barón fue bien distinta de la que se puede tomar hoy, el hotel está ubicado en la línea que separa la parte de Alepo ocupada por el ELS y las FAS. La misma línea o parecida que separa nuestra forma social y la visceral de ver el último atentado en París. Una copa, allí sería suficiente para contemplar atónito como pasa la vida por delante de nuestros ojos mientras que a nuestra espalda como un amuleto cuelga de una pared la cuenta sin pagar de Thomas Edward Lawrence otrora Lawrence de Arabia. Nuestra visión social carece de perspectiva suficiente y no quiere recordar que la intransigencia religiosa no nos es una cosa tan lejana, tal vez sesenta o setenta años y tampoco nos deja ver con claridad que siempre hubo personas que no tenían reparo en morir por ella, aunque nuestro progreso haya borrado de nuestras memorias estas y otras cosas. La sinrazón de un atentado pone en tela de juicio nuestra actitud respecto al hecho del Islam, leo opiniones sobre retirar nuestras Fuerzas Armadas de Afganistán y al mismo tiempo pretenden la retirada del burka ¿alguien cree realmente que se puede conseguir acercar nuestra sociedad a la suya? Raki, es una bebida otomana que se hace con anís, es dulce como todo lo árabe; a mi no me gusta demasiado pero es una buena forma de ver como es el mundo musulmán, complejo y que entra fácil.

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